Kant y la objetividad. Introducción a la Crítica de la Razón Pura.
Kant
y la objetividad.

Lo
fundamental de la filosofía contemporánea radica en la pregunta por la
construcción o la realización de la objetividad. Corresponde este termino
filosófico a aquello que el sujeto construye mediante su pensar, mediante su
lenguaje. En el ámbito del lenguaje cotidiano, el cual en muchas ocasiones es ajeno
a la consideración filosófica, se considera que lo objetivo es aquello que se
halla fuera del sujeto, como una construcción autónoma, independiente de la
conciencia. Se ha formulado, por tanto, dos definiciones de la objetividad,
aquella que corresponde al lenguaje filosófico y al lenguaje común. Esta
distinción es algo que de tiempo atrás ha establecido Platón como la
diferenciación de dos instancias o momentos del pensamiento, en las
figuraciones del mito de la caverna. Por un lado, como una estancia oscura,
confusa, en la que la noción de libertad es reducida a su mínima expresión, y
por otro lado, un espacio externo a la caverna abierto a toda clase de
posibilidades y expectativas.
Pareciera
difícil considerar aquella idea de que aquello que se aparece como el mundo
externo sea una construcción de la subjetividad. Esta formulación filosófica pareciera
indicar que el mundo es una construcción humana y sobre esto surge, por lo
general, la objeción de que es una arrogancia humana arrogarse el titulo del
creador de la realidad. No obstante, de lo que se trata aquí es de precisar que
se entiende en la Crítica de la razón pura la concepción de la objetividad
demostrando con ello el sentido de aquello que es la subjetividad como
productora de la aquélla.
Es
pertinente cuestionarse a qué hace referencia Kant cuando escribe como titulo
de una de sus obras capitales La Crítica
de la Razón Pura. Su titulo indica la intención del autor de cuestionarse
por el modo como está constituida la naturaleza de la razón. ¿Qué es la razón? ¿Qué
significa el pensamiento? ¿A qué se hace referencia cuando se enuncian términos
como la reflexión, la especulación o la actividad consistente en organizar
mediante el lenguaje un determinado contenido que es susceptible de ser comunicado?
Lo
interesante de lo que puede ofrecer para el pensamiento la formula kantiana,
consiste en interrogar por aquello que es para individuo, una actividad
cotidiana que pareciera ser algo natural y evidente, esto es, la actividad del
pensar. Son pocos los momentos en la vida cotidiana, en los cuales no sea
preciso servirse de la comunicación. Existen toda clase de relaciones sociales
en los cuales la actividad del habla se halla presente. Relaciones de tipo
laboral, o escolar, de tipo amistoso, se encuentran en el día a día y no es
posible eludir en modo alguno la exigencia de la comunicación. Si se sitúa la
mirada, por ejemplo, en el comercio que hoy en día se relaciona con los medios
de comunicación, se aprecia el constante manejo de ideas y pensamientos, el
cual pareciera algo incesante y sin fin. Pues bien, en la actitud filosófica se
encuentra el interrogante por el modo como aparece el habla común, el lenguaje
cotidiano, preguntando quizá como lo haría un arquitecto, por los cimientos o
los fundamentos de la casa o el edificio. En el caso del estudio filosófico, se
pregunta por aquello que esta a la base de la construcción del lenguaje, del
pensamiento.
Este
interés por la manera como funciona el pensamiento esta cifrado en la formula
cartesiana Pienso, luego existo. Al
afirmar esto, el pensador francés reducía todos los contenidos de la
construcción del lenguaje a la elaboración de la actividad del pensar. El
humano está capacitado para elaborar pensamientos y es en esta facultad donde
el individuo puede reconocerse a sí mismo. Si se aprecia con cuidado la formula
de Descartes es que de lo único que puede tener certeza el individuo en su
actividad de pensar, en la que inclusive dudar del pensar se muestra como una
acción producto de la reflexión.
Hasta
aquí se establece el vínculo que relaciona el pensamiento kantiano y las
reflexiones que un siglo atrás había planteado Rene Descartes como el interés
por ubicar un planteamiento similar alrededor de la actividad de la
subjetividad como productora de la objetividad.
En
el próximo escrito se hará un avance del desarrollo de la filosofía kantiana.
Actividades.
1.
Busque en un diccionario filosófico diversos
significados de objetividad y elabore dos ejemplos.
2.
¿Considera usted pertinente el mito de
Platón para explicar qué es la filosofía?
3.
Qué diferencias le permiten a usted
distinguir la diferencia entre el mundo cotidiano y la actitud filosófica.
4.
Elabore un breve párrafo que quiso decir
Descartes con la elaboración de la formula Pienso, luego existo. (Para esto se
recomienda la lectura las primeras páginas del capítulo cuarto del libro el Discurso
del método de Rene Descartes.)
Comentarios
Publicar un comentario