¿Verdad u Olvido?

¿Verdad u Olvido?

El día a día se desenvuelve con mayores luchas, mayores preocupaciones, infinidad de problemáticas.  Día a día agobia más la pobreza y la desesperanza. El oscuro día desea mantenerse permanentemente, ofreciendo a su vez la pétrea ilusión de un paraíso sin vida. Las oscuras voces del poder acechan con sus preceptos, con sus promesas, con su saciedad de sangre y violencia. Y la tierra, pereciendo bajo el asfalto, por la desertificación, por el odio a la misma.
La verdad que aquí se propaga es un engaño. Se despliega velozmente una sociedad entregada al autoritarismo. La sumisión ante dios y la patria van creciendo y los rezagos de la cultura española siguen vigentes: la discriminación, la indiferencia, el engaño, el racismo. ¿No es esta la ideología que cabe para un poder que explota a seres que son extremadamente inteligentes y entregados al trabajo pero cegados por la ideología de la dominación?
Quizá para nosotros llegue el día de la redención. Pero esto es algo que no cabe esperar del cielo, ni tampoco del infierno. Es algo que sólo está en nuestras manos. Sabido es que tras la noche, y su absoluta ausencia de luz, llega el amanecer, con el cantar de las aves, con el vuelo de los gallinazos, con el murmullo de las tinguas. Es quizá, esto que se manifiesta, un mundo nuevo que asoma la cabeza y se revela contra la dominación de fuerzas extrañas. En un texto del escritor Tito Lucrecio Caro en su poema De la Naturaleza de las cosas encontramos lo siguiente:  
Además de que nuestros movimientos
Ni a tiempos ni a lugares se sujetan
Determinadamente; su principio
es nuestra voluntad; de allí se extienden
por los miembros. ¿No ves que en el momento
que se abre la barrera, los caballos,
ansiosos de volar en la carrera,
no lo pueden hacer tan prontamente
como su ardiente espíritu codicia?
Las moléculas todas esparcidas
Por los miembros es fuerza que se junten
Y se agiten por todo nuestro cuerpo,
Si han de seguir el alma los deseos.
Ya ves que el movimiento su principio
Tiene en el corazón, y que procede
de la voluntad misma: de aquí gira
por todo el cuerpo y miembros ciertamente.
No sucede lo mismo cuando andamos
Impelidos de alguna fuerza extraña
Y superior; que entonces nuestra masa
Es arrastrada contra nuestro gusto,
hasta que por los miembros reprimiere
la voluntad extraños movimientos.
Ya ves también, que aunque una fuerza extraña
Obligue a andar a muchos mal su grado;
En nuestro pecho, sin embargo, queda
Un poder que combate y hace frente,
A cuyo arbitrio muda la materia
De dirección, sus ímpetus refrena.
Y la hace que por fuerza retroceda[1].

Esto hace parte de una filosofía cuyo principio radica en la libertad. En el movimiento que por sí mismo genera el átomo, la parte más pequeña de la materia. Y llama la atención el hecho de que se hace evidente la reacción que cada ser humano siente ante el poder represivo, ante el poder que busca la subyugación mediante el crimen y la violencia. No olvidemos acontecimientos como los que ocurrieron el 4 de mayo en inmediaciones del humedal la Conejera cuando la policía, junto con la alcaldía de suba, y la alcaldía distrital, desplazo violentamente a seres que protestaban contra la irracional la construcción de unos apartamentos. El dinero junto con el poder atacando la resistencia pacifica e inteligente. Es claro el ejercicio represivo de estos seres y el engaño que elaboran ante la opinión pública al decir que mediaron a través del dialogo y que hubo de parte del campamento una retirada voluntaria. Pero ¿quién ha de abandonar el territorio que protege para la conservación de la vida? ¿Cómo es posible que ante la crítica situación de salubridad existente en Bogotá se agoten en absoluto los humedales?

Lo único que tenemos prohibido es olvidar. Son tan miserables las formas de tergiversar la realidad, que es posible vivir entre la miseria, la pobreza y el hambre, sencillamente porque se olvidó por qué se llego hasta ese punto, cuáles fueron las fuerzas que llevaron a esa situación. Mientras nos envuelven con novelas, peleas politiqueras, partidos de futbol, reinados de belleza, los chismes de los famosos y las crisis de los países vecinos, se olvida que es este uno de los países más desiguales del mundo, uno de los más violentos e irracionales.

Quizá sea el momento de pensar seriamente que es necesario el que la niñez, la juventud y la vejez se detenga a observar y a recordar la verdadera riqueza que alberga nuestros pechos y nuestro territorio. No nos creemos el cuento de que somos pobres. No hace pobre a una sociedad carecer de dinero sino de principios que consoliden la armonía y la paz. Vale preguntar ¿por qué un país tan rico en biodiversidad, con todos los pisos térmicos, con tres cordilleras, etc. es pobre? Es una pregunta que hay que llevar consigo todos los días.

Quizá sea momento de erradicar de nuestros cuerpos los ropajes de un pasado inservible por su deseo de mantener la irracionalidad y el autoritarismo. Ciertamente, el espíritu no permanece quieto sino que se halla en movimiento incesantemente progresivo. Es necesario, por esto,  fundamentar nuestra libertad y a su vez la posición contra el establecimiento violento y miserable. Para ello necesitamos espacios como los que propuso el campamento cuya duración se extendió un poco más de siete meses. ¿Cabe entonces el olvido, cuando surge, se mantiene y se extiende la lucha pacifica e inteligente? Es momento de educarnos entre las clases que, en realidad, sienten el temor de una sociedad en decadencia.   





[1] Tito Lucrecio Caro. De la naturaleza de las cosas. Traducido por José Marche (“el abate Marchena) Prefacio y notas de Aldo Mieli y un “apéndice” con tres cartas de Epicuro. Espasa-Calpe, S.A. Madrid.1969 P. 79

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