Filosofía moderna. Kant



Filosofía moderna. Kant

Para Kant es fundamental partir de la consideración acerca de cómo funcionan los juicios, cuál es el carácter de estos juicios, distinguiendo con ello la estructura del razonamiento. Este interrogante se encuentra al comienzo de la Crítica de la Razón Pura de la siguiente forma ¿qué es lo que fundamenta aquella capacidad de establecer relaciones, vínculos, entre ideas y representaciones, y que al parecer construye de diversos modos lo que se denomina la objetividad? Lo que representa una perplejidad para el pensamiento contemporáneo consiste en advertir una contradicción entre lo que al parecer, pertenece al mundo de las cosas -en lo que Bacon es representado como el estudio de la naturaleza-, y el mundo del pensamiento (pienso luego existo) que constituye el criterio del mundo externo. Esta contradicción tiene su razón de ser en la posibilidad de la razón de construir distintas posiciones del pensar que pueden enfrentarse unas a otras, sin posibilidad de que se resuelvan los contrastes.
La contradicción significa la elaboración de  ideas que se refutan entre sí, la confrontación de postulados que parten de principios opuestos. Si se aplica esta formula para comprender el sentido de la física moderna, vale considerar el contraste de lo que significa fijar la atención en el mundo empírico, por un lado, como una sucesión de ideas y representaciones que tienen su fundamento únicamente en la sensibilidad y, por otro lado, el mundo del ámbito puramente ideal en el que se prescinde de cualquier experiencia intuitiva. Cuando Aristóteles afirma en la Metafísica que un cuerpo queda en reposo al dejar de obrar alguna fuerza externa sobre él, se capta un profundo contraste frente al pensamiento de Galileo Galilei el cual considera que un cuerpo en el vacío tiene un movimiento constante y lineal. En el primer caso se parte del criterio de la observación, mientras que en el segundo caso se trata de un experimento ideal. Se puede afirmar a partir de lo dicho, que lo que se ponen en juego aquí son dos estructuras del pensamiento, que al organizar una determinada configuración respecto al fundamento de la experiencia o la realidad, se parten de supuestos diferentes y que se enfrentan en flagrante contradicción.
Es precisamente sobre el fundamento de lo que constituye la objetividad, la discusión sobre la cual pregunta Kant, ¿que papel juega la razón en lo que se refiere a la comprensión de la realidad, entendida ésta, como una construcción que le compete únicamente al lenguaje humano? Parecería irracional considerar que es el hombre el que construye el mundo, y sería erróneo considerar el idealismo alemán como algo que se instala en el Topos Uranos ligado a una estructura del pensar que omite los vínculos con la vida práctica.  Por el contrario, Kant considera el mundo del lenguaje vinculado esencialmente a aquello que aparece como lo externo, puesto que en estas cosas esta en juego las necesidades humanas. Es evidente que al individuo le es necesario comer, vestirse, cobijarse, desenvolverse socialmente, etc., no obstante, las mediaciones elaboradas por la razón juegan un papel esencial en lo que se refiere a la satisfacción de estas necesidades.
Si se quisiera realizar una analogía que permite comprender en que consiste la reflexión de Kant cabe considerar a la razón como una gran maquinaria. En sí misma, la maquina constituye un conjunto de procesos que en su relación determinan la elaboración de toda clase de productos, que pueden variar según el modo de organizar tales procesos. Si se precisa de tornillos de distintas medidas, se han de poner como pautas diversos modelos que posibiliten construir la variedad de tornillos, lo mismo sucede si se habla de una fábrica de computadores o celulares, donde lo fundamental no se encuentra en el aparato puesto en la mano, sino en la multiplicidad de procesos que intervinieron en su producción. De la misma forma puede considerarse el mundo de la cultura humana como el producto de la razón que es la maquinaria que ha construido los productos de la ciencia, la política, el arte, el mito, la religión y las designaciones más simples que pueden encontrarse cuando se dice buenos días o este color me gusta o 2+2 es igual a 5, perdón, 4.
La maquina, por supuesto, no puede comenzar a funcionar si no tiene materia prima, si no existen los recursos puestos por la naturaleza. Del mismo modo la sensibilidad, como facultad del sujeto juega un papel fundamental, puesto que en relación con el ámbito sensible es como empieza a funcionar la actividad del pensamiento, la cual por sí misma organiza aquel contenido proveniente de las sensaciones. Sucede eso cuando se prueba un vino y se sabe con certeza su procedencia y su tipo particular de sabor. También ocurre cuando se distinguen las notas producidas por un violín, así como se capta en cualquier paisaje rural la presencia de energías eólicas, cinéticas, hidráulicas. Nada de esto sería posible sin aquella conjunción necesaria en la facultad sensible, propia de los humanos, y la capacidad del pensamiento de organizar ese contenido de múltiples formas.
Para concluir, es preciso decir que este tipo de reflexiones conllevaron al espacio de las discusiones sobre la Antropología, logrando con ello profundizar en el carácter de la actividad racional, del papel real que le cabe al individuo como ser pensante.

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