A propósito del primero de mayo...
El primero de mayo conmemora la lucha de los trabajadores cuyo surgimiento
se da a mediados del siglo XIX, debido a los complejos desarrollos sociales,
políticos, económicos e ideológicos que dan pie a contradicciones entre
aquellos sectores de la población, cuya posición varía de acuerdo con la
posesión de riqueza. En efecto, en esta época se aprecia un extenso camino
abierto por la burguesía, consistente en la construcción de un mundo visto como
materia prima. Ya Descartes en el discurso del método pone esta consideración
al señalar la importancia de conocer las propiedades del fuego, del aire, del
agua, de la tierra, y en su generalidad las propiedades de la naturaleza, para
ser dueños y amos de ella. Para algunos es un poco exagerada esta apreciación,
no obstante, si se investigan las consecuencias generales de la situación del
mundo de hoy, con relación a aquella premisa cartesiana, puede decirse que el
control de la materia prima y la construcción del mundo humano no tiene límite.
Lo que interesa en Descartes consiste en el descubrimiento de la certeza de que
es mediante la subjetividad como es posible construir un mundo ajustado a los
propios intereses, deseos, inclinaciones, necesidades. Esto lo supo entender la
burguesía y puede apreciarse en textos como “Los Filósofos y las máquinas” de
Paolo Rossi, “Producción, ciencia y sociedad: de Descartes a Marx” de Jaime
Labastida, “Estudios sobre el desarrollo del capitalismo” de Maurice Dobb, donde
se investiga este proceso histórico que marcó un nuevo inicio de la historia,
determinado por la necesidad de afirmar las sociedades modernas.
Es importante tener en cuenta los procesos históricos si se quiere indicar
la importancia de lo que significó el primero de mayo en las sociedades
modernas y subdesarrolladas. En efecto, se enfrentan aquí intereses entre
trabajadores y poseedores de la riqueza, puesto que la existencia de una clase
depende de la otra. Bajo la supuesta designación de la libertad, la igualdad y
la fraternidad humanas se evidencia, por el contrario, la subyugación de
individuos que dependen del capital o de la clase que representa la defensa de
éste, sin otra opción al respecto. Esta situación se deriva ciertamente de un
proceso histórico bastante denso, pero en el que habría que situar aquellos
aspectos que posibilitaron el surgimiento de aquella burguesía y su poder en el
mundo contemporáneo. Uno de aquellos aspectos lo constituye la clave que
permitió a la modernidad construirse un camino propio e innovador, y en el que
no se deja de lado el papel que representa el trabajo intelectual y práctico. Este
aspecto se expresa en la formulación filosófica alrededor de la subjetividad,
entendiendo esto como la capacidad de la razón de producir un mundo teórico aplicable
a la vida práctica.
La subjetividad de Descartes ha sido la responsable de llevar a cabo la
decisión de transformar el mundo de acuerdo con principios racionales, y esto
generó el desarrollo de la matemática moderna, así como de la física, la
química, la biología, y áreas afines, que parten del criterio de la claridad,
la evidencia, la exactitud. En el texto “La época de la imagen del mundo” de
Heidegger, se hace el acento sobre la respuesta que construye Descartes en el
interrogante por el sentido del lenguaje, expresando que es la formulación
científica y la reflexión de la subjetividad a la base de la proyección
investigativa, la que origina la imagen de una época que es proyectada por el
sujeto, configurando así la noción de autoconciencia.
La discusión acerca de la subjetividad, remite a las posibilidades de ésta
como transformadora de la objetividad. Si bien, en Descartes se aprecia el
surgimiento del reconocimiento de la capacidad compleja y fundamental de la
razón, en Kant, Hegel y Marx, se realiza una reflexión sobre esta concepción en
el que, por supuesto, se hace acopio de mayores cualidades que complejizan el
papel que le corresponde a la razón como responsable de una realidad que sólo
le compete a los humanos y a su lenguaje. El recorrido del siglo XVI, XVII, XVIII XIX, al realizarse bajo la conciencia del
criterio que afirma que la razón organiza el mundo de acuerdo a principios,
reglas, y que no hay manera alguna de suponer un orden externo a la razón, no
ha de hacer responsable el hombre moderno de suponer la existencia de fuerzas o
seres externos capaces de influir en el pensamiento o la actividad humana, sino
que, por el contrario, se afirma que el sujeto es quien ha sido responsable de
su propia construcción intelectual y material. Esto puede comprenderse si se
aborda la obra la Crítica de la razón pura de Immanuel Kant. Esta obra
investiga acerca de la razón pura y su papel determinante y fundamental en la construcción
de la objetividad. Ha sido y es la subjetividad la que bajo unas lógicas,
principios, vínculos y relaciones de distinto nivel y clase, la encargada de
designar un mundo que, si bien designaba como algo ajeno, tal y como ocurrió en
la pre-modernidad, ahora lo considera como algo propio y sometido a una
actividad bastante compleja y que es necesario comprender con precisión.
La investigación de Kant se realiza ya a finales del siglo XIX, momento que
en el ámbito económico hace su manifestación la revolución industrial, junto
con el surgimiento de estados nacionales consolidados como Inglaterra o recién fundados
como el caso de Francia. Para Alemania sería mucho más dificultoso este
proceso, por lo cual será una necesidad apremiante- la construcción de sociedades
modernas- la reflexión de la misma y la posibilidad de su aplicación práctica.
Herbert Marcuse, en su libro “Razón y Revolución” llama la atención sobre esto
en las primeras páginas al poner en el centro del pensamiento del idealismo
alemán los ideales de la revolución francesa. Por supuesto, estos acontecimientos determinan
cambios sustanciales en la vida de las poblaciones, en las dinámicas del
trabajo, en los desarrollos económicos y políticos, ejecutándose con esto una
realización del mundo complejo y difícil de comprender.
No deja de ser sorpresivo, el adelanto que ha de representar el idealismo
alemán respecto al proceso del pensamiento y la actividad práctica. No
representa ninguna novedad considerar el marxismo como la teoría que sí piensa
las relaciones concretas de los hombres. Si se aprecia con mayor cuidado las
discusiones filosóficas ya está en Kant y en Hegel esta reflexión. La discusión
planteada por la Crítica y la “Fenomenología del espíritu” ha de situar el
papel complejo que cumple el sujeto en la construcción de la objetividad, es
decir, de un mundo que es totalmente suyo, para sí.
En Kant y Hegel se cumple el objetivo de expresar las reales capacidades y
potencialidades que posee el humano, posibilitando comprender con esto que las
sociedades son capaces de construir estados igualitarios, en los que no se
resuelva los conflictos sociales mediante los procedimientos irracionales ya
realizados en la antigüedad. Si se comprende que los otros hombres no deben ser
medios para mí, sino fines en sí mismos se comprenderá la importancia de construir sociedades dirigidas
racionalmente, donde cada individuo tiene garantizada su existencia digna y
humana.
El problema social que surge a mediados del siglo XIX se relaciona con la
imposibilidad de resolver en el aspecto económico, social, político e ideológico,
la relación contradictoria de la libertad y el sometimiento. Representa el
descubrimiento de la subjetividad, el descubrimiento de la libertad de poder
someter el mundo de acuerdo con mis intereses. Sin embargo, no todos los
individuos son participes de esta certeza y esta contradicción es denunciada
por pensadores como Marx en un libro descubierto tardíamente llamado “Los
manuscritos económico-filosóficos de 1844”
Para concluir, es importante decir que la lucha por la libertad de
pensamiento y la libertad por las decisiones en el mundo científico, político, económico,
ideológico y demás es un asunto contemporáneo que debe ser apreciado filosóficamente
para poder comprender en su importancia y profundidad los procesos históricos,
como el caso del primero de mayo. En efecto, si es el obrero quien transforma la
realidad, al aplicar sus capacidades intelectuales y sus destrezas manuales, ¿porque
dista su existencia de ser algo digno y humano? Porqué si es el obrero el que
da pie a la organización de un mundo complejo, refinado y lujoso es su
existencia la manifestación de la pobreza y la servidumbre. Reflexiones como
estas han sido puestas en la disputa ideológica hasta nuestros días, puesto que
aquella reflexión muestra ciertamente una injusticia que no puede dejarse de
lado.

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