¿Qué es la subjetividad para Colombia? Breve reflexión.
¿Qué es la subjetividad
para Colombia? Breve reflexión.
Para la filosofía en la época contemporánea y moderna existe la
preocupación acerca de qué significa el lenguaje, el pensamiento humano. La
actividad de las palabras, del lenguaje, del fenómeno del pensamiento cobran
tal interés que, a la fecha, ha consolidado toda clase de obras y productos teóricos
y prácticos siendo interesante, por esto, procurar realizar una imagen, una representación
general que denote el proceso de los desarrollos de la subjetividad. Valdría la
pena preguntar en un país como Colombia ¿qué es la subjetividad? ¿qué es lo
subjetivo? ¿cuál es la diferencia qué existe entre lo objetivo y lo subjetivo? La
importancia de responder esto radica en que, en el lenguaje cotidiano, las
respuestas sobre esto cobran un significado distinto que en el ámbito filosófico.
Se dice que lo subjetivo es la opinión propia, es algo que no es general o de ámbito
público, es algo que alguien sueña, algo imaginado, mejor dicho, algo que es
preferible callar porque hace parte del ámbito privado y personal del
individuo.
Un tema interesante que vale la pena analizar son las
diferencias que existen entre los usos de las palabras situadas, por un lado,
en el ámbito filosófico y, por otro lado, en el ámbito filosófico. Ello sucede
con palabras como cosa, objeto, sujeto, razón, espíritu, alma, Dios, dioses, inmortalidad, ciencia, y muchas más. Al mirar la
historia de eso que es la subjetividad puede afirmarse que hay una distorsión y
una tergiversación alrededor de este término. Frente a las comunes maneras de
representarse esto en el habla cotidiana se comprende que el significado del
término subjetividad es mucho más profundo de lo que se piensa.
Como se dijo al principio lo central para la reflexión
filosófica se sitúa en la preocupación o en el cuestionamiento acerca de qué
significa el pensamiento, el lenguaje. Existen sobre esto toda clase de obras
filosóficas que responden a esta pregunta. Si se quiere comenzar a apreciar
este tipo de obras hay que remitirse especialmente a la obra de Rene Descartes.
De acuerdo con su proceder reflexivo se acentúa en su obra el descubrimiento de
la subjetividad en la proposición Pienso,
luego existo. En las escuelas esta frase se menciona en las clases de
filosofía, pero en muchos casos se evita o se niega una reflexión seria y comprensible
para los estudiantes. Quizá esta negación corresponda a la actitud reflexiva que
de tiempo atrás se ha negado a la comprensión de la modernidad. Las condiciones
de dicha negación son apreciables en la historia del desarrollo del país desde
el siglo XV con la llegada de los españoles. No obstante, lo que ocurre cerca a
España, en el territorio francés, es el desarrollo de un tipo de pensamiento a
partir del cual se configura una nueva visión del mundo, que parte de la comprensión
de la subjetividad.
En ocasiones se suele recurrir a la pregunta de ¿qué
ocurriría si ciertos sucesos históricos no hubiesen ocurrido? ¿qué hubiera
pasado si los españoles no hubiesen abordado las tierras del trópico? ¿qué
pasaría en el presente si de tiempo atrás no hubiese existido ese encuentro
miserable y lamentable de la conquista? Esto que podría extenderse a toda clase
de situaciones permite, en alguna medida, señalar otras posibilidades históricas
que permiten establecer un señalamiento o sojuzgamiento de lo que se desarrolló
realmente.
De tiempo atrás se desarrolló, en el contexto de lo
que se llamó América, una cultura del desarraigo, del sometimiento, la barbarie
y la locura del poder. En contravía de algunos progresos presente en la cultura
incipiente de la modernidad se negó, de manera radical, cualquier posición
libertaria en el mundo americano. Esto es algo que señala de manera grandiosa
Eduardo Galeano en las Venas abiertas de América Latina, considerando que la única
actividad que le cabía a las tierras del trópico consistía en ofrecer materia
prima para las actividades manufactureras, mecánicas e industriales de las
naciones europeas. Por el contrario, para las clases sociales burguesas,
campesinas y obreras de Europa se hizo necesario desarrollar de diversas formas
el espíritu de la libertad, de la conciencia de la propia acción y de los
resultados que deriven de un accionar intelectual y practico propio, en el que
medien limites puestos por el hombre mismo.
Mientras el azote, el látigo, los maltratos, |las amenazas,
las torturas, los asesinatos se convierten en el pan de cada día para los esclavos
que viven en América, África, Asía y demás, surgen propuestas de eliminar las
barreras de aquello que suprime y coacciona al individuo mediante principios,
leyes, normas, justificaciones de tipo racional que partan de la base del
reconocimiento del otro individuo como un igual. Conocida es la frase de la revolución
francesa, que deriva en gran medida del pensamiento de Descartes, que señala
como principios la Libertad, la igualdad y la fraternidad. Existiría la
libertad, de acuerdo con esto, si se reconoce la igualdad de los otros, así
como la posibilidad de reconocer la dignidad y el carácter racional del otro
individuo, viendo en esto la posibilidad de vivir de manera pacifica unos junto
a otros. Esto como posibilidad histórica ha constituido un reto para la
historia humana puesto que ha existido de tiempo atrás una larga historia de la
colonización y el sometimiento que han logrado impedir la conciencia acerca de
lo innecesario del sometimiento y la esclavitud humana.
Existe una esclavitud del pensamiento cuando los
sujetos se niegan a reconocer el proceso histórico del lenguaje y el
pensamiento. Esto lo han entendido muy bien las culturales imperiales, siendo
algo que también ha señalado Maquiavelo, al imponer un lenguaje propio, negando
el lenguaje refinado de la cultura dominada, e impidiendo la comprensión de los
avances teóricos y prácticos desarrollados por la sociedad para los sometidos.
Podría afirmarse, que parte de la incomprensión de lo que es la subjetividad,
que en Europa se convirtió en una fuerza productiva que desmorono las bases de
las comunidades feudales y transformo el contexto mundial, tiene que ver con
esa, aún no terminada, historia de la dominación y la colonización. No en vano
se ha reproducido en el contexto de los países subdesarrollados una tergiversación
de la subjetividad, reduciendo su significado a una particular manera de
pensar. Debieran en las escuelas y universidad ampliar el interés científico de
promover el estudio y la historia del lenguaje para reconocer que la historia de
la dominación continúa siendo difícil y complicado cimentar una sociedad desde
bases racionales que reconozcan la libertad como principio de vida.
En la pasada navidad se hizo noticia publica nuevamente,
otro asesinato de una líder social en el Cauca, por dedicarse a la labor de la
enseñanza para los niños. Resulta espeluznante el contexto que se vive en el
país, siendo imposible en las regiones pobres y abandonadas de los gobiernos
dedicarse a la labor de promover la libertad de las ideas y la vida democrática.
Quizá por esto, sea política de la educación oficial negar el estudio no sólo
de la actividad teórica y reflexiva del mundo contemporáneo y moderno sino también
la historia social que se ha vivido en el país. Para concluir vale la pena
preguntarse qué hacer para acabar con una historia dirigida por quienes creen
ser señores y reyes que tienen la pretensión de robar las tierras que, sin
embargo, nunca trabajaran con sus propias manos.
Andrés Acosta B.

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