Violencia y Sociedad



Violencia y Sociedad
Estos elementos al ser analizados por la filosofía cobran el relieve de unas relaciones entre individuos en las cuales se supone una lucha a vida o muerte. Este tipo de relaciones de manera implícita contienen, por tanto, una definición acerca de la vida y la muerte. ¿Qué es la vida, qué es la muerte?  He ahí las preguntas que de algún modo han obtenido una respuesta. Marx da una definición al respecto: “Existe, no obstante, una verdad muy simple: el nacimiento, el florecimiento y la muerte constituyen el círculo férreo en que se halla confinado todo lo humano y que debe ser recorrido”[1] Este recorrido sin embargo se construye en relación con otros individuos y, las necesidades que trae consigo el nacimiento, el florecimiento y la muerte. Sobre esta necesidad se erige el ser humano. Esta necesidad ha sido considerada antiguamente como el destino, lo fortuito, aquello a lo cual no se le puede oponer acción alguna. Sencillamente algo pasa y así debe ocurrir.
No es posible oponerse a la realidad del hambre, a la realidad de la sed, a la realidad del sueño. Es ineludible el hecho de expulsar excrementos. Y todos los seres humanos que han hecho su manifestación en este planeta han experimentado estas realidades. Así como hoy es imposible el hecho de que una mujer tenga un hijo sin haber tenido relaciones sexuales o a menos que efectúe una inseminación, en ninguna otra época caben otras posibilidades, como el hecho de que una joven virgen conciba un hijo. Así como es imposible imaginar una comunidad de humanos que nunca necesito de alimento. O una comunidad de animales que nunca necesito del agua. Y así como somos parte de un proceso evolutivo que tiene su raíz en la reproducción es imposible imaginarnos una comunidad en la que nunca hayan existido relaciones sexuales. De tal manera que son estas necesidades el suelo cotidiano del ser humano. Sin embargo ¿qué ocurre cuando dichas necesidades son controladas, manipuladas? ¿Qué ocurre cuando el hambre se propaga en un suelo fértil y lleno de riqueza nutritiva para una adecuada siembra? ¿Qué ocurre cuando no se tiene agua en la mano y la poca que se consigue está envenenada? ¿Qué pasa en una sociedad en la cual el consumo de fresas, manzanas, espinacas, según el departamento de agricultura de Estados Unidos, considerados como alimentos infectados por los plaguicidas, generan una deficiencia en la producción de espermas, y en una disminución, tanto en hombres como en mujeres de la fertilidad?
Se recomienda para esto último el consumo de frutos orgánicos, así como se recomiendan ciertas medidas para el saneamiento de los ríos o los humedales, así como se sugieren los dispositivos para garantizar una sana relación sexual. Pero ¿han tenido efecto estas medidas? ¿Este tipo de problemáticas tienen una pronta resolución o se percibe más lejana? La realidad nos convoca a una gran problemática que tiene que ver justamente con el mantenimiento de la existencia.
En la filosofía es posible dar cuenta de los puntos esenciales de toda esta complejidad de la violencia y la sociedad. La relación que tienen entre sí los individuos se expresa como un enfrentamiento en el que entran a jugar las apetencias, el trabajo y el goce. Y la superación de estos elementos pueden considerarse como una victoria o como una derrota.
La victoria y la derrota se pueden apreciar, por ejemplo, en la relación entre el señor y el esclavo. El señor tiene pleno control sobre las acciones del siervo. Un dominio sobre su apetencia, su trabajo y su goce. Mediante el trabajo del siervo, el señor tiene un vínculo con el mundo de las cosas, y es así que puede disfrutarlas. Este disfrute de las cosas es lo que le da la apariencia de la independencia. Por el contrario si bien el siervo transforma el mundo de las cosas, su goce radica en observar como el señor disfruta del producto de su trabajo. El señor en la lucha a vida o muerte ha triunfado sobre el siervo, de ahí que el siervo tema al señor. Este temor es el terror absoluto pues es un temor sobre su vida, sobre el hecho de que en cualquier momento su vida se pierda, se extinga. La única diferencia que determina radicalmente los distintos caminos que toma el señor y el siervo radica en que el siervo trabaja y el señor no. Y es esta diferencia la que marca un destino diferente para estos seres. En efecto el sólo hecho del trabajo elaborado por el siervo se opone a la satisfacción superficial lograda por el señor. En tanto el señor no trabaja el goce o el disfrute que este posea en el mundo de las cosas es algo superficial pues en realidad no genera la formación que genera el trabajo. Es este trabajo el que genera la formación y crea las condiciones para la libertad.
1 ¿Qué considera usted, a partir del texto, por necesidad? 2. ¿Qué solución ofrecería usted para erradicar el hambre? 3. Cuál es la problemática que convoca la realidad? explique 4. ¿Qué casos han sido un ejemplo de libertad para el siervo?   


[1] Carlos Marx. Diferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y Epicuro. Editorial Ayuso. Madrid, España. P. 8, 9


Comentarios

Entradas populares