Qué es Filosofía



Filosofía. 

Es preciso pensar inicialmente sobre la pregunta ¿qué es la filosofía? ¿Es un arte, una forma de vida, es una ciencia, es un divagar vacuo e inútil? Difícil es responder sobre algo que pareciera ocupar un tiempo y un espacio distinto de quien se atreve a realizar esta pregunta. El alejamiento de aquello que se denomina filosofía, quizá se deba a la tradición de la cultura en la que se está inmerso, o a la dinámica mundial de una sociedad que se preocupa por aquello que se encuentra a la mano- las necesidades de la vida práctica- más que en las problemáticas teóricas que ponen en entredicho la práctica humana.
Lo que resulta interesante de reconocer el desconocimiento de lo que es la filosofía es pretender empezar de cero, comenzar desde el vacío de la incomprensión y de esta forma remontar el vuelo de la construcción de una de las esferas más queridas por la humanidad: la construcción del pensamiento que delata la libertad humana. Ciertamente, una de las ideas claves del pensamiento contemporáneo consiste en apreciar en la obra del pensamiento filosófico la capacidad creativa del humano, el cual no se satisface con la inmediatez de su mundo cotidiano. Esta idea merece una amplia consideración, en tanto esto permite identificar en qué periodos de la historia del pensamiento se ha desplegado este interés por rehuir del mundo de lo dado, situándose en el carácter constructivo del pensamiento que transforma aquello que aparece de manera inmediata.
Cuando se hace referencia al mundo de la inmediatez, se pretende indicar aquellas estructuras del mundo, con las que el sujeto se encuentra en el momento en que su existencia se hace presente. Estas estructuras se cifran en el mundo de la cultura, el mundo del lenguaje, la ciencia, el arte, la política, la economía, etc. En efecto, cuando el individuo hace su aparición en el mundo, se puede afirmar que este individuo es el resultado de una dinámica social compleja, cuyo proceso o dinámica le es por completo desconocida. Ahora bien, podría sugerirse que lo propio del sujeto consistiría en optar por desconocer o ser indiferente ante este mundo que se encuentra frente a él. No obstante, si se apela a la antigua sentencia de la filosofía “conócete a ti mismo”, podría afirmarse que no es posible hacer caso omiso a una obligación que ha proyectado a la humanidad a la consolidación de sus bienes más preciados.   

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