Contexto filosófico Idealismo Alemán. Empirismo
Contexto filosófico Idealismo Alemán. Empirismo
El idealismo alemán cobra mayor
importancia para la filosofía cuando se analiza paralelamente el desarrollo de
la filosofía británica, convirtiéndose así no en un simple encuentro entre
escuelas filosóficas sino en lucha por la filosofía como tal[1]La
discusión se muestra aquí como un encuentro de concepciones frente a lo que
significa la universalidad y la necesidad. “Los empiristas británicos habían
demostrado que ni un sólo concepto o ley de la razón podía reclamar
universalidad; que la unidad de la razón es sólo la unidad de las costumbres o
del hábito, que se pliega a los hechos pero nunca los gobierna. Según los
idealistas alemanes, este ataque amenaza todos los esfuerzos por imponer un
orden a las formas de vida existentes” Por lo que la unidad y la universalidad
no pueden ser encontrados en la realidad empírica, ya que son hechos dados; el
ingente esfuerzo de Kant por demostrar que la necesidad y la universalidad son
principios de la razón se halla en la crítica de la razón pura, de ahí que diga
en dicho texto “una vez que la razón ha obtenido un pleno conocimiento previo
de su propia capacidad respecto de los objetos que se pueden ofrecer en la
experiencia, tiene que resultarle fácil determinar completamente y con plena
seguridad la amplitud y los límites de su uso cuando intenta sobrepasar las
fronteras de la experiencia” (b 23 p.56)Trad. Pedro Ribas. Ed. Taurus.
Las ciencias empíricas,[2]sin
embargo, no se encuentran tampoco en esta satisfacción de la inmediatez. Su
interés se centra también en la elaboración de leyes, conceptos, bajo la
necesidad misma de poseer pleno dominio del objeto a estudiar, una
concatenación sistemática del contenido, etc. no obstante en conocimientos como
la anatomía, se reconoce aún no
haber llegado a lo particular y que por ello la seriedad del esfuerzo debe
mantenerse aún. Este tipo de conocimientos es denostado por Hegel pues de
manera similar a como obra el proceder de mostrar en el resultado la cosa en su
totalidad, frente al desarrollo, que si bien logra con
ciertos pasos las ciencias empíricas, no encuentra una diferenciación en sí
misma que implicaría lograr una diferenciación entre el fin que persigue dicha
ciencia o dicho conocimiento respecto al contenido general, es decir, los
nervios, los músculos, etc. El problema
que adquiriría la filosofía al emplear dichas formas de proceder consiste en la
unilateralidad en la que recaería frente al desarrollo mismo. Dicha
unilateralidad impediría por ello la captación de la verdad filosófica
“Si el hombre no logra crear la unidad
y la universalidad por medio de su razón autónoma y aun en contradicción con
los hechos se verá obligado a someter, no sólo su existencia intelectual sino
también la material, a los ciegos procesos y presiones que representa el orden
de vida empírico predominante”[3]
Por lo que vemos que esta discusión constriñe fundamentalmente al destino
histórico de la humanidad.
En el empirismo observamos una
suerte de conformidad con el orden dado de cosas existente, una suerte de
restricción ante la posibilidad de trascender lo inmediato o en palabras de los
idealistas alemanes una abdicación de la razón[4]
Kant trata de demostrar que el
entendimiento humano posee las formas que organizan las sensaciones que recibe
mediante los sentidos. Las formas de la intuición (espacio y tiempo) y las
formas del entendimiento(categorías) son los universales mediante los cuales el
sujeto ordena su realidad. Es el sujeto quien fundamenta el contenido de su
experiencia, independientemente de los hábitos, las costumbres y las lógicas culturales
y económicas de un determinado lugar. Por el contrario todos estos elementos
son productos creados por el individuo, por las sociedades de los individuos a
lo largo de la historia.
No obstante muchas de estas
creaciones han llevado a la sujeción del individuo hacia aquellos productos
elaborados por su razón. El caso más concreto en el que podemos percibir esto
es en el trabajo: el trabajador crea una serie de productos que sin embargo no
son para la satisfacción de sus necesidades sino para las necesidades de otro;
sus necesidades son satisfechas por el salario cuyo valor está determinado por
lo que cuesta la existencia del trabajador: comida, bebida, hogar, salud, (esto
en casos excepcionales), etc. y la prolongación de su progenie: los obreros. En
la medida en que la tasa de poseedores de la riqueza disminuye, por el fenómeno
del monopolio, aumenta por otro lado la cantidad de trabajadores que cada vez
más están abocados a recibir una menor cantidad de salario y finalmente sin
trabajo y sometidos por ello al rigor de la miseria: casos como estos son los
que se expresan actualmente en la vida de los campesinos, los indígenas, los
afrodescendientes, mujeres, niños, adolescentes, artistas, profesores, etc,
etc. La historia en el capitalismo podría definirse como la de aquel inventor
que fue víctima de su propio invento.
En lo que respecta a Hegel y su
discusión con el empirismo dice “los hechos en sí mismos no poseen autoridad.
Son puestos por el sujeto que los ha mediado con el proceso comprensivo de su
desarrollo...todo lo dado tiene que ser justificado ante la razón, que es,
precisamente la totalidad de las capacidades del hombre y la naturaleza…” Es
por tanto la razón el arma que nos permite distinguir las contradicciones que
posee en sí mismo el individuo, la especie humana; por lo cual evaluar sus
capacidades nos permite captar la realidad objetivamente. Por lo que “la verdad
requiere entonces para cumplirse una práctica histórica real”[5]
Los esfuerzos de la razón se dirigen así en nuestra época hacia la teoría y
práctica social.
[1] 1.Herbert Marcuse. Razón y Revolución. Alianza
Editorial. 1983. España. P.22
[2] “§9. en primer lugar lo universal que
contiene, el género, etcétera, siendo por sí
indeterminado, no está ligado por sí mismo con lo particular, sino que
lo uno queda exterior y accidental a lo otro… En segundo lugar, los puntos de
partida de la ciencia empírica nos son dados inmediatamente, encontrados,
presupuestos. Y por estos dos respectos no se da plena satisfacción a la forma
de la necesidad” G.F. Hegel. Enciclopedia de las ciencias filosóficas. Trad. al
español Eduardo Ovejero y Maury. Juan Pablos Editor. México, D.F. 1974 P.18
[3] Marcuse. P.24
[4] P.25
[5] P.33
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