Hegel. Ciencias empíricas. La contradicción. Objeto de análisis. Prólogo Fenomenología del Espíritu.
Hegel. Ciencias empíricas.
La contradicción. Objeto de análisis. Prólogo Fenomenología del Espíritu.
La posición de la filosofía
respecto de las ciencias empíricas es que aquélla se halla en el elemento de lo
universal que lleva dentro sí lo particular; su búsqueda por la totalidad la
lleva a superar constantemente la reflexión que se elabora en una instancia
particular del conocimiento. Resultaría sin embargo un tanto pretencioso, por
esto, que el mostrar la síntesis de dicha totalidad bajo la forma simple de una
enumeración de los productos elaborados por la técnica, por las ciencias
exactas, etc. al estilo de las enciclopedias común y corrientes, diera plena
satisfacción al contenido y a la forma de la totalidad misma. En discusiones acerca
de la finalidad que se proponen dicho tipo de conocimientos, por ejemplo el
caso citado por Hegel de la anatomía, notamos que no existe diferenciación
alguna respecto al contenido de su estudio. Por lo que notamos, que no existe
el pleno despliegue de formas, sino por el contrario la tediosa apariencia de
la diversidad.
Las ciencias empíricas,[1]
sin embargo, no se encuentran tampoco en esta satisfacción de la inmediatez. Su
interés se centra también en la elaboración de leyes, conceptos, bajo la
necesidad misma de poseer pleno dominio del objeto a estudiar, una
concatenación sistemática del contenido, etc. no obstante en conocimientos como
la anatomía, se reconoce aún no
haber llegado a lo particular y que por ello la seriedad del esfuerzo debe
mantenerse aún. Este tipo de conocimientos es denostado por Hegel pues de
manera similar a como obra el proceder de mostrar en el resultado la cosa en su
totalidad, frente al desarrollo, que si bien logra con
ciertos pasos las ciencias empíricas, no encuentra una diferenciación en sí
misma que implicaría lograr una diferenciación entre el fin que persigue dicha
ciencia o dicho conocimiento respecto al contenido general, es decir, los
nervios, los músculos, etc. El problema
que adquiriría la filosofía al emplear dichas formas de proceder consiste en la
unilateralidad en la que recaería frente al desarrollo mismo. Dicha
unilateralidad impediría por ello la captación de la verdad filosófica.
De igual manera y este es
el tercer momento de la apariencia la
determinación de la relación que un tipo de estudio filosófico cree guardar con
otros intentos suscita un interés extraño, opacando de ese modo lo que importa
en el conocimiento de la verdad. Decimos
que dicho interés se manifiesta cuando arraiga la opinión del antagonismo entre
lo verdadero y lo falso.
Abordamos en este caso una
oposición aparente, de cierto tinte maniqueista. Para la elaboración de la
verdad filosófica resulta poco satisfactorio el mantenimiento de dicha
oposición, puesto que debido a la misma existe la imposibilidad de concebir la
constitución de una unidad orgánica. Más, para la plena concepción de la misma
es menester que la cosa se muestre en el desarrollo mismo, hablando propiamente
del desarrollo progresivo de la verdad
y para ello oposiciones como la verdad y la falsedad resultan inútiles, ya que
dicha opinión suele recaer, ante la supuesta diversidad de los sistemas
filosóficos, o bien, en la aseveración, o bien, en la contradicción. Términos como
la diversidad incitan a ver en la misma la constante figura de lo polémico y lo
aparentemente contradictorio que los sistemas filosóficos tienen entre sí. Se
tiende a ver en aquella diversidad la desaparición perpetua de un elemento, de
un momento, y que por ello ya no es necesario hablar de mismo. Sucede esto
cuando desaparece el capullo, la flor, para luego de ello el
fruto se manifieste como la verdad de la planta. Discurren delante de nosotros
un montón de formas expresadas estas por el lenguaje, formas que sin embargo
pese a diferenciarse entre sí se eliminan mutuamente. La incompatibilidad que
tienen entre sí dichas formas pareciese ser algo perpetuo, carente de movilidad
alguna. Del mismo, mediante dichas formas, la realidad[2]
adquiere un contenido pétreo, carente de movilidad alguna. Y con ello no sólo
esta singular flor sino cualquier forma orgánica presente tanto en lo externo como en lo interno, prescinde de la necesidad[3]
que contiene las formas que lleva dentro de sí. Se establece aquí, y eso es muy
importante, que esas formas son al mismo tiempo igualmente necesarias, está
“igual necesidad es cabalmente la que constituye la vida del todo”
Cómo vemos la contradicción
suele generar aparentes polémicas que pueden tener una extensión indefinida,
atribuyendo con ello una aparente seriedad a la discusión académica…se sigue
pagando por ello de igual modo, así que todos y todas a casa. Las polémicas que
se suelen atribuir demasiada importancia son como dijimos aquellas
explicaciones en torno a la finalidad propuesta, los motivos, las relaciones
con otras obras etc… que esencialmente logran omitir o eludir el estudio de la
cosa misma, combinando en palabras de Hegel, la apariencia del esfuerzo y la
seriedad. La manera para lograr esto: eliminar el campo que le otorga
básicamente su posición en el desarrollo, un desarrollo que denota básicamente
la diferenciación de formas y la relación de necesidad que tienen entre sí. Este
esfuerzo estaría abocado a la necesidad de captar el objeto de estudio para que con
ello podemos establecer un juicio sobre él. Pero esto se puede lograr sólo
mediante la exposición de la filosofía misma. Por lo que una muestra de ella en
un prólogo resulta ser tan solo una anticipación, más no el fin que en verdad
se requiere tener: La satisfacción que otorgaría la demostración del saber
mismo.
[1]
“§9. en primer lugar lo universal que contiene, el género, etcétera, siendo por
sí indeterminado, no está ligado por sí
mismo con lo particular, sino que lo uno queda exterior y accidental a lo otro…
En segundo lugar, los puntos de partida de la ciencia empírica nos son dados
inmediatamente, encontrados, presupuestos. Y por estos dos respectos no se da
plena satisfacción a la forma de la necesidad” Enciclopedias de las ciencias…
Obra citada Pág. 18
[2]
“§6. A la realidad de lo racional se contrapone, por una parte, la opinión de
que las ideas y los ideales no son sino quimeras, y la filosofía un sistema de
estos fantasmas cerebrales, y por otra que las ideas y los ideales son algo
demasiado excelentes para gozar de realidad, o también algo demasiado
impotentes para proporcionársela” Enciclopedia. Obra citada. Pág. 16
[3]
“§9. Por otra parte la razón subjetiva exige su ulterior satisfacción respecto
de la forma, y esta forma es, en general, la necesidad”…”§Pero en la
consideración pensadora pronto se impone la obligación de mostrar la necesidad
de su contenido y de probar la esencia y los caracteres de sus objetos”…”§4 En
sus relaciones con nuestra común conciencia, la filosofía debería, ante todo,
demostrar, o más bien revelar la necesidad de su modo peculiar de conocimiento”
Enciclopedia… Obra citada Pág. 18, 11 y
14 respectivamente.
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