Historia triste

Su figura se movilizaba entre lineas rectas, entre lineas curvas, zigzagueantes; continuamente empujado, sin saber quién ni porqué. No importa. Sus pasos siguen firmes y poco a poco las lineas se desvanecen hasta embarcarlo al ensueño.
Es de madrugada. Unos cuantos policías pasan raudamente sobre sus motos. El humo de la yerba golpea la neblina. Camina junto a otro sujeto, encaminados ambos a la misma travesía: atreviéndose a asaltar la noche para robar su oculto tesoro. Un frío tenaz se contraponía al seductor y caluroso efecto del alcohol. Resultaba un tanto caótica la reflexión en torno al abastecimiento de productos que solidificaran nuestra posición. Tanto yo como el otro temíamos al pensar que nuestras sombras estaban prestas a atacarnos. Era cuestión de distraerse para sentir instantáneamente el golpe en la nuca. Si que era difícil mantenerse al tanto en aquella situación. Los primeros golpes no ofrecieron su pronta satisfacción. Bastaban para que mis parpados declinaran un tanto. Pasaron los minutos, las horas, los días y los años y nunca el frío como la noche se a atrevió a cambiar su fisonomía...siempre el exasperante rostro de una sombra difusa e inútil que daba cuenta de mi inservible cuerpo...


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